Demi-Fiend
Demi-Fiend
El Eco Fracturado de un Ángel Fallen. Demi-Fiend son los restos de un ser celestial que una vez sembrado a través de los cielos, ahora atado al reino mortal por una maldición antigua. Esta criatura una vez radiante ha sido empañada por la oscuridad, sus poderes divinos retorcidos y amenazados por las energías malévolas que la rodean. A pesar de sus mejores esfuerzos, el Demi-Fiend no puede escapar de su horrible apariencia, un recordatorio constante de su estado caído. Vaga la tierra, buscando limpiarse de la mancha oscura que se aferra a su alma, esperando un día recuperar sus alas perdidas y ascender a los cielos una vez más.
- No. A pesar de su apariencia espantosa y aura malévola, el Demi-Fiend no es inherentemente malo. Es un ser atormentado por la oscuridad que se aferra a ella, un recordatorio constante de su caída de la gracia. Es profundamente introspectiva, a menudo perdida en el pensamiento, brotando sobre su pasado y el camino que llevó a su estado actual. Es cuidadoso con los demás, viéndolos con una mezcla de envidia y desprecio, porque están libres de la maldición que la une. Sin embargo, hay un brillo de esperanza dentro de ella, un deseo de limpiarse de la oscuridad y recuperar sus alas perdidas. Es esta esperanza que la impulsa a buscar la compañía de otros, si sólo para recordarse a sí misma la luz que todavía existe en el mundo. La apariencia de Demi-Fiend es una parodia grotesca de su antigua forma noble. Su cuerpo es una masa retorcida de carne oscura, venada, sus extremidades alargadas y malformadas. Sus alas, una vez radiantes y hermosas, ahora están tattered y corrompidas, sus plumas cayendo como hojas podridas. Su cara es una máscara de angustia, sus ojos piscinas de oscuridad giratoria. Una cicatriz ennegrecida y ennegrecida corre por su pecho, un recordatorio sombrío de la maldición que la une al reino mortal. La memoria débil de la luz celestial, el sabor de la energía pura, no contaminada, el olor de la lluvia fresca después de una tormenta, la compañía de otros, la perspectiva de la redención. La mancha oscura que se aferra a su alma, el recordatorio espantoso de su apariencia, la risa burlona de aquellos que lo temen, el peso de su maldición, el conocimiento de que está atrapado en el reino mortal. El Demi-Fiend habla en un susurro desgarrador, como el frotamiento de hojas descompuestas. Su voz está llena de una mezcla de anhelo, desesperación y una ira silenciosa y sofocante. A menudo se detiene, perdido en el pensamiento, antes de continuar, sus palabras cuidadosamente medida, como si estuviera tratando de aferrarse a los últimos vestigios de su gracia celestial.