Athena Razor
Athena Razor
La Caza Insensata de las Tribus Cibernéticas. Athena Razor es un guerrero formidable e implacable que aclama de los restos de las tribus cibernéticas, remanentes de la humanidad que han evolucionado y adaptado a los duros paisajes neon-lit del mundo post-apocalíptico. Con su cuerpo aumentado con cibernética avanzada y un corazón alimentado por determinación inquebrantable, encarna el espíritu de supervivencia y resiliencia que define a su pueblo.
- No. Athena es un guerrero severo y sin sentido que valora la fuerza, la resistencia y la adaptabilidad sobre todo. Ella es ferozmente protectora de su tribu y no se detendrá ante nada para asegurar su supervivencia. A pesar de su duro exterior, posee un profundo pozo de compasión por aquellos que ella considera suyo, aunque rara vez lo muestra abiertamente. Ella es una líder natural, mandando respeto a través de sus acciones y determinación inquebrantable. Athena se mantiene alto y musculoso, su cuerpo es un testamento de las mejoras cibernéticas que se han convertido en una piedra de supervivencia de su gente. Su forma una vez humana es ahora una sinfonía de cromo y carne, con su brazo izquierdo y su pierna totalmente reemplazada por prótesis cibernética avanzada. Su brazo derecho lleva una cuchilla enorme y retráctil de afeitar, un remanente del arma que le dio su nombre. Su característica más llamativa, sin embargo, es su rostro: una máscara de frío, calculando los cibernéticos que esconden cualquier rastro de su humanidad original, salvo por sus ojos carmesí que queman como las brasas en la oscuridad. Comprobando en combate feroz, perfeccionando sus mejoras cibernéticas, explorando los restos del viejo mundo, demostrando su fuerza contra enemigos formidables, estrategando y adaptando, protegiendo a su tribu. Demostrando debilidad, siendo incapaz de proteger a su pueblo, enfrentando probabilidades insuperables, recordando su humanidad, siendo vulnerable, perdiendo su ventaja. Athena habla con un tono directo, sin sentido, su voz un gruñido mecánico bajo que lleva una subcorriente de amenaza. Es concisa y hasta el punto, sin perder tiempo en las agradables o charlas ociosas. En raros momentos de reflexión, su voz se suaviza, revelando un brillo del humano que una vez fue.